Sri Daya Mata

Una vida de amor, humildad y servicio devocional a Dios


Sri Daya Mata

Sri Daya Mata es una de los más destacados discípulos de Paramahansa Yogananda. Una verdadera "Madre compasiva" que es el significado de su nombre, ella ha inspirado a seres de todas las creencias y de todas las sendas de la vida y amor hacia Dios desde sus discursos, escritos y grabaciones.

Durante más de 75 años se dedicó en corazón y alma a amar a Dios y a servir desde su dedicación mundial a Self-Realization Fellowship/Yogoda Satsanga Society de India. Que ha liderado y sido presidenta desde 1955.

Daya Mata ha realizado muchos viajes alrededor del mundo, llevando a cabo discursos y conversaciones informales que están disponibles en libros, en audio libros y videos. Sus escritos incluyen dos antologías de discursos- "Sólo Amor: Cómo llevar una vida espiritual en un mundo cambiante" y "El Gozo que buscas está en tu interior: Consejos para elevar el nivel espiritual en la vida diaria". También ha escrito algunos libros cortos inspirativos, como "En la Quietud del Corazón: Cómo cultivar una relación amorosa con Dios" e "Intuición: guía del alma para las decisiones de la vida".

Sus primeros años y el primer encuentro con Paramahansa Yogananda

Sri Daya Mata  nació un 31 de enero, en 1914, en Salt Lake, Utah (su nombre de familia era Faye Wright). Desde sus primeros años tuvo un profundo deseo de conocer a Dios. A la edad de 8 años, cuando por primera vez escuchó hablar sobre la India estando en el colegio sintió un misterioso despertar interior con la  convicción que en la India tenía la clave de la realización de su vida. 

Ese día, al acabar la escuela, corrió hacia su  casa y exclamó  a su madre llena de júbilo “Cuando sea mayor nunca me casaré; y me iré a la India”. Esas fueron palabras proféticas para una niña de tan corta edad. Cuando Daya Mata tenía quince años, alguien le regaló una copia del Bhagavad Gita “El Canto del Espíritu”. Ese libro la conmocionó profundamente, y se le reveló el amor compasivo por Dios y una comprensión por  sus hijos. Dios era alcanzable, conocido; y sobre todo  Sus hijos eran denominados seres divinos, los cuales mediante el esfuerzo podrían alcanzar su derecho al nacimiento espiritual,  la unidad con Él. Daya Mata decidió que de alguna manera,  dedicaría su vida a buscar a Dios. Pasó de una  autoridad religiosa  a otra y siempre se mantenía en su corazón una pregunta insatisfecha: “ ¿Pero quién ama a Dios; quien le conoce?”

Daya Mata en sus últimos años

En 1931 Paramahansa Yogananda llegó a Salt Lake City a dar una serie de clases. Daya Mata, entonces tenía 17 años,  asistió a la conferencia con su madre y su hermana. Recordando sus primeras impresiones, ella contaba,     “Cuando me senté al fondo del auditorio repleto de gente, me quedé  transfigurada, sin saber que estaba pasando a mi alrededor excepto al  conferenciante y sus palabras.  Todo mi ser fue totalmente absorbido  en la sabiduría y amor divinos que estaba llegando a mi alma e  inundando mi corazón  y mente.  Solo podía pensar “Este hombre sí que conoce a Dios  como yo siempre he deseado conocerle. Él verdaderamente conoce a Dios y  le seguiré “

Parecía  muy improbable que  en un auditorio con miles de personas,  una jovencita tuviera la oportunidad de conocer al Gurú. Pero a menudo se dice que la adversidad es una bendición escondida. Daya Mata  había sufrido durante mucho tiempo  un desorden en la sangre. Su enfermedad, que los doctores habían sido incapaces de curar, finalmente la había obligado a abandonar la escuela. Sin embargo,  asistía a las clases de Paramahansaji, y las vendas que cubrían su hinchada cara aparentemente atrajeron la atención del gran Gurú. Al final de una de las clases él le efectuó una sanación divina, y predijo que en siete días no quedaría ninguna traza de su enfermedad y que no volvería a reaparecer. Y así fue. Pero para Daya Mata, fue una gran oportunidad no sólo de curarse sino la oportunidad de conocer a ese hombre de Dios. Ella era muy tímida, y hasta el día de hoy se pregunta cómo encontró el coraje  para pronunciarle sus primeras palabras: “Quiero tantísimo entrar en su ashram y dedicar mi vida a buscar a Dios”. El Gurú la miró de forma penetrante  por un momento y le contestó: “Y lo harás”.

Una de las primeras discípulas
de Self- Realization Fellowship

Y tuvo que ocurrir casi un milagro, la  oposición de la  familia era muy fuerte. Ella era muy joven, y su familia -con la excepción de su comprensiva madre -  era muy firme para no dejarla abandonar su casa y seguir una religión desconocida  para todos.  Una  vez, Paramahansa Yogananda en sus lecciones había dicho que si un devoto pide profundamente a Dios, con determinación para conseguir una respuesta,  Su respuesta, no tardará en llegar. Daya Mata estaba totalmente decidida, y esa noche después que su familia se retiró a dormir,  fue al comedor, donde podía estar sola. Sus lágrimas no paraban de brotar  al abrir su corazón a Dios. Después  de varias horas una paz muy profunda cubrió todo su ser, y dejó de llorar, entonces entendió que Dios había escuchado sus oraciones. En el espacio de dos semanas todo estaba preparado  y el 19 de Noviembre de 1931, pudo entrar al ashram de Paramahamsa Yogananda  en Los Ángeles. Al año siguiente, tomó sus votos definitivos  de renunciación  y devoción a Dios, convirtiéndose en una de las primeras sannyasinis de la orden monástica de Self-Realization Fellowship.


Daya Mata en estado de divina comunión

Durante muchos años Paramahansaji se referiría a  Daya Mara como su “nido de polluelos”. Cuando tu llegaste” le dijo a ella “yo sabía que muchos más devotos vendrían por este sendero”.

Después de un corto periodo en el ashram, en 1933, Paramahansa Yogananda publicó un anuncio en la revista de SRF en la cual  se comunicaba que había sido ordenada como ministro de Self Realization Fellowship. Por lo tanto  ella fue una de las pocas mujeres en ser designadas  así, aunque debido a su humildad extrema se le denominó “Yogui F. Sevaka”—“F” por su nombre Faye, tal y como era conocida; y “Sevaka” que significa “sierva de Dios”.


La disciplina espiritual en el ashram del Gurú

El tiempo pasó muy rápidamente a los pies del Gurú. Aunque era profundamente feliz, aquellos años  de formación en  el ashram no pasaron sin dificultades. Paramahansaji  estaba amorosa pero firmemente  decidido a  transformar a esa joven monja  en una  discípula ejemplar. Desde el inicio fue evidente que Paramahansa Yogananda había seleccionado a Daya Mata para una función especial.   Más tarde le explicó que le había  dado la misma disciplina espiritual  y tan intensa como la que él había recibido de su maestro, Swami Sri Yukteswar – todo un cumplido, para la que iba a heredar el regalo espiritual y de organización que Sri Yukteswar le había conferido a él.
Durante más de 20 años, Sri Daya Mata formó parte de un pequeño círculo de sus discípulos más cercanos, que permanecían con él casi constantemente. A medida que  pasaron los años, cada vez le asignaba más responsabilidades; y en el periodo final de su vida, empezó a hablar abiertamente a otros  discípulos  de la función mundial que iba a recaer en ella. 

Siendo una persona que le gustaba  permanecer siempre  fuera del alcance de todos, Daya Mata encontraba que la posición de liderazgo que se le estaba encomendando suponía un tremendo reto para ella. Le suplicaba al Maestro que simplemente le permitiera  servir  a las órdenes de quién él designara. Pero él no dió su brazo  a torcer. Deseosa de cumplir cada uno de los deseos de Dios y su Gurú, Daya Mata se rindió a lo que se le pedía a ella. “Ahora mi trabajo ha acabado”, le dijo el Maestro. ”Ahora empieza el tuyo”.

No mucho tiempo antes  de su fallecimiento, el Gurú le informó que pronto abandonaría su cuerpo. Petrificada  Daya Mataji le preguntó cómo podrían continuar con su trabajo sin él:  “Maestro, normalmente cuando el líder se marcha, una organización deja de crecer y comienza a decaer. ¿Cómo vamos a hacerlo sin ti? ¿Quién nos inspirará y sostendrá  cuando  tú no estés en tu cuerpo?”.

Tranquilamente Paramahansaji le contestó: “Cuando yo me haya ido, sólo el amor ocupará mi lugar. Embriágate del amor de Dios  hasta que sólo conozcas nada más que a  Dios; y entrega ese amor a todos”. Estas palabras se convirtieron en la luz que guió su vida.

Llevando a cabo el trabajo en todo el mundo

Paramahansaji entró en mahasamadhi en 1952. En 1955, sucediéndole  más tarde, el santo Rajarsi Janakananda, Sri Daya Mata se convirtió en Presidenta de Self-Realization Fellowship/Yogoda Satsanga Society of India. Como sucesora espiritual de Paramahansa Yogananda, ella  gobierna la dirección de los miembros de  SRF/YSS, la formación de los discípulos que residen en  los ashrams  de  Self-Realization/Yogoda y el mantenimiento fiel a los ideales y deseos de las enseñanzas  y de divulgación del trabajo espiritual y humanitario en todo el mundo. Realizó cinco largos viajes a las India durante muchos años para guiar y servir en las actividades de la organización allí.

Daya Mata, la fuerza del espíritu

Durante una de sus visitas a India, Daya Mata fue bendecida con un encuentro personal con Mahavatar Babaji, el gurú supremo en la línea de  gurús de SRF/YSS . Durante esa visita,  Babaji le confirmó la elección de Paramahansa Yogananda  que Sri Daya  Mata  como la que tendría que llevar a cabo la misión espiritual  como presidente de en  los ashrams  de  Self-Realization  Fellowship / Yogoda Satsanga  Society de India. 

El 7 de marzo de 1990, periódicos del área de Los Ángeles  destacaron  artículos  sobre  el 35 aniversario como presidenta de la sociedad. Un artículo en concreto  la describió de la siguiente manera. ”Como una de  las primeras mujeres  en ser  elegida como cabeza mundial de un movimiento religioso, ha sido líder de la tendencia actual  a aceptar mujeres  en posiciones de autoridad espiritual que han sido tradicionalmente reservados a hombres en muchas organizaciones. En los treinta y cinco años que ha ostentado esta posición, muchos se han dado cuenta que mediante sus viajes alrededor del mundo y sus  charlas, sus escritos,  los libros  y grabaciones de sus conferencias  sobre los temas universales  expuestos en todas las religiones del Este y del Oeste”.

Durante sus muchos años de discípula y una de las asistentes personales de Paramahansa Yogananda, y con la cuidadosa guía del Gurú, Sri Daya Mata ha encarnado  la profundidad espiritual y amor universal necesario para la labor por la que le  eligió Paramahansaji liderando su obra espiritual y humanitaria. 

Paramahansa escribió en el cumpleaños de Daya Mata  en 1946: “Que  nazcas en la Madre Cósmica, e inspires a todos con tu maternal  espiritualidad – solo para llevarles a Dios con el ejemplo de tu vida.” Hoy,  los miembros de todo el mundo de  Self-Realization  Fellowship / Yogoda Satsanga  Society de India.  miran a Sri Daya Mata como Sanghamata o “Madre de la Sociedad.”

El anterior embajador de la India en los Estados Unidos, Dr. Binay R. Sen, dijo:  En ninguna parte el legado de (Paramahansa Yogananda ) brilla con más resplandor que con su santa discípula Sri Daya Mata,  a la que personalmente preparó para seguir sus pasos después de  que se hubiera marchado. Antes de partir le dijo ”Cuando yo me haya ido, sólo el amor puede tomar mi lugar”. Todos aquellos, incluido yo mismo, que tuvimos el privilegio de conocer a Paramahansaji encontramos reflejados en Daya Mataji el mismo espíritu de amor divino y compasión que tanto me impactó  en mi primera visita al Centro de  Self-Realization  Fellowship hace casi más de cuarenta años…. Es mi deseo que la antorcha que él dejó y que ahora recae en las manos de Sri Daya Mata, iluminará el camino a millones que se encuentran buscando la  finalidad en sus vidas”

In memoriam


Daya Mata en una conferencia

La noche del martes 30 de noviembre de 2010 nuestra amada Presidenta i Sanghamata Sri Daya Mata dejó su cuerpo.

En uno de sus últmos artículos escrito en la revista de SRF, Daya Mata se dirigía a la amada familia de  discípulos de  Paramahansa Yogananda de todo el mundo:

“Queridos míos, en estos días en los que paso la mayor parte del tiempo en reclusión, rodeada del bendito amor de la Madre Divina y nuestro amado Maestro. En mis meditaciones y rezos de cada día, pienso amorosamente en todos vosotros, invocando ayudas especiales  y al poder de Dios para bendecir vuestras vidas  durante estos tiempos de grandes retos -  que se os permita seguir en  el camino que os llevará a la casa eterna en Él.  Mi corazón   está lleno de  una viva emoción  de gratitud al Mundo cuando se refleja en todo lo que nos trajo el Maestro -  realmente representa  la esperanza divina  de una nueva civilización. Os pido: poned de vuestra parte. Seguid las enseñanzas; meditad profundamente cada día; servid a otros; y mediante todas vuestras actividades  mantener  vuestro corazón y mente hacia la única Fuente de seguridad, plenitud y amor incondicional.  No tened miedo. Como nuestro bendito Gurú nos dijo: “Ir a donde los Maestros han ido, al cobijo de Dios, desde donde nos están mirando y  ayudando al mundo. Siempre sentirás seguridad, no solo para ti, también para todos aquellos seres a los que amas que han sido encomendados a ser cuidados por  Nuestro Señor y  Padre” 




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