Los días 25 y 27 de septiembre, en el horario habitual de meditación, celebraremos el mahasamadhi (abandono del cuerpo físico) de Lahiri Mahasaya, que sucedió en Benarés el 26 de septiembre de 1895. Venerado como Yogavatar, Lahiri Mahasaya fue discípulo de Mahavatar Babaji y, como lo describió Paramahansa Yogananda en “Autobiografía de un Yogui”, fue un gran ejemplo de cómo vivir en el mundo sin pertenecer al mundo, combinando perfectamente su vida familiar con la práctica y enseñanza del yoga.
En este oficio es costumbre traer una flor y un donativo. La ofrenda de la flor simboliza la devoción a Dios y a los gurús. El donativo simboliza lealtad a su obra, en agradecimiento a las riquezas espirituales obtenidas por medio de su gracia.