Lunes 25 y sábado 30 de septiembre, en el horario habitual de meditación, conmemoraremos el Mahasamadhi (abandono del cuerpo físico) de Lahiri Mahasaya que sucedió en Benarés el 26 de septiembre de 1895.
Fue discípulo de Mahavatar Babaji, y es venerado como Yogavatar. Paramahansa Yogananda en “Autobiografía de un Yogui”, lo describió como un gran ejemplo de que es posible vivir en el mundo sin pertenecer al mundo, combinando perfectamente la vida familiar con la práctica y enseñanza del yoga.
Lahiri Mahasaya no estableció ninguna organización durante su vida, pero hizo una predicción: “Alrededor de cincuenta años después de mi fallecimiento, se escribirá un relato de mi vida debido al profundo interés en el yoga que surgirá en Occidente. El mensaje del yoga dará la vuelta al mundo. Ayudará a establecer la fraternidad del hombre: una unidad basada en la percepción directa de la humanidad del Padre único”.
En este oficio es costumbre que cada asistente haga la ofrenda de una flor y un donativo. La flor simboliza la devoción a Dios y a los gurús. El donativo simboliza lealtad a su obra, en agradecimiento a las riquezas espirituales obtenidas por medio de su gracia.